2 de diciembre de 2008

FUEGO




Los chinos utilizan una tableta de rojo jade, llamada Chang, que se emplea para ritos solares y simboliza el elemento fuego. En los jeroglíficos egipcios, el fuego aparece asociado a la idea de vida y salud, en relación a la energía espiritual. Para los alquimistas, el fuego es un agente de transfromación, pues creían que todas las cosas nacían del fuego y volvían a él. Es un símbolo mediador entre la desaparición y la creación, entre la transformación y la regeneración. Para la mayor parte de los pueblos arcaicos, el fuego es un demiurgo que procede del sol y se relaciona con el rayo y el relámpago, pero, sobre todo, con el oro. James Frazer recoge muchos ritos en los que antorchas, hogueras y ascuas, incluso cenizas, se utilizaban para provocar el crecimiento de las cosechas y el bienestar de hombres y animales. En cualquier caso, estos ritos servían como magia imitativa de la luz y el sol o como actividad de purificación contra el mal. Así se entienden festividades como la Noche de San Juan, los fuegos artificiales o el árbol iluminado de la Navidad. El fuego, además, simboliza el triunfo y la vitalidad del sol. Se pueden distinguir dos tipos de fuego: el del eje fuego-tierra (calor solar, energía física, pasión amorosa) y el del eje fuego-aire (místico, purificador, energía espiritual). por lo tanto, el fuego como símbolo puede desplegarse en imágenes amorosas (carnalidad, libido) o en imágenes de espiritualidad.

En relación con el fuego, puede hablarse del símbolo del AVE FÉNIX. Se trata de un ave mítica, del tamaño del águila, adornada a veces con rasgos del faisán. La leyenda dice que, cuando veía cercano su fin, formaba un nido de maderas y resinas aromáticas, que exponía a los rayos del sol para que ardieran y en cuyas llamas se consumía. ero de la médula (o de sus cenizas) nacía otra ave fénix. En la tradición turca se le da el nombre de Kermés. Los relatos persas le dan el nombre de Simorgh. Simboliza la periódica y cíclica destrucción y recreación, esto es, la idea de muerte y renacimiento. Según Wirth, todos poseemos en nosotros un fénix que nos permite sobrevivir a cada instante y vencer a cada una de las muertes parciales que llamamos cambio. En China, el Fénix es el emperador de las aves y simboliza el sol. En el Occidente cristiano, significa el triunfo de la vida eterna sobre la muerte. En alquimia, le corresponde el color rojo y simboliza la regeneración de la vida universal.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

CIRLOT, J.E.: Diccionario de símbolos, Siruela 1997.

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